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martes, 1 de enero de 2013

ALETA

NOMBRE EN INGLES
Aleta
NOMBRE VERDADERO
Aleta Ogord
LUGAR DE NACIMIENTO
Planeta Arcturus IV, Realidad-691
AFILIACIONES
OTROS ALIAS
Halcón Estelar
FAMILIA
Tara Ogord (Hija, fallecida), Sita Ogord (Hija, fallecida), John Ogord (Hijo, fallecido), Ogord (Padre), Salaan (Madre), Stakar Ogord / Halcón Estelar (Hermano adoptivo, exmarido)
PRIMERA APARICIÓN
Defenders # 29 (Noviembre, 1975)
CREADORES
Steve Gerber & Sal Buscema

PODERES/HABILIDADES
Aleta tiene el poder de generar y controlar la luz, desde un leve resplandor hasta la intensidad más cegadora. También puede crear construcciones de luz sólida o coherente animándolas, haciéndolas levitar y manipulándolas a voluntad. Dichas construcciones pueden ser escudos, pantallas, plataformas, esferas, puentes, arietes, burbujas o mazas, entre otras muchas formas. A menudo hace empleo de escudos de luz sólida, adheridos a su uniforme. Es capaz de volar, a menudo rodeándose de un aura brillante, llegando a alcanzar la velocidad de la luz a voluntad; y aparentemente ha sido capaz de teletransportarse, aunque puede haber sido debido al uso de su inmensa velocidad. Puede generar rayos de luz coherente que golpean a sus oponentes con tremenda fuerza de choque, o incluso rayos de nivel nova capaz de desintegrar a sus enemigos.
Su sensibilidad a cualquier perturbación de las corrientes luminosas le permite percatarse de cualquier movimiento, en zonas cercanas a ella o en zonas amplias en el vacío del espacio. Fusionada con Stakar para crear al Halcón Estelar, ha mostrado la capacidad de atravesar objetos sólidos. Esto se ha debido a que su cuerpo estaba compuesto de luz sólida. Como miembro de su raza, posee una esperanza de vida mucho más amplia a la de un ser humano. Ha sido entrenada en combate durante su juventud, convirtiéndose en una luchadora formidable

HISTORIA
Un milenio antes del Siglo XXXI, Aleta Ogord nació en el Planeta Arcturus IV. Los Arcturianos eran conocidos por su inestabilidad violenta, algo achacado a la perpetua exposición solar de sus soles gemelos. Los Arcturianos vivían siglos, y habían desarrollado una tecnología muy avanzada, especializándose en la ingeniería genética. Cerca del siglo XX de la Tierra, los Arcturianos creaban fetos en sus laboratorios, donde sus científicos diseñaban tratos genéticos especiales para los mismos. La población terminó por rebelarse, sintiéndose en contra de estas prácticas, atacando las instalaciones de nacimiento del gobierno. Las Guerras Genéticas culminaron en un desastre nuclear a nivel global, prácticamente llevando a los Arcturianos al exterminio. Los Arcturianos diseñados genéticamente se adaptaron a las condiciones tras el holocausto más rápidamente, a menudo mutando y adquiriendo formas más inhumanas. Los Arcturianos normales sobrevivieron en menor número, declarando la guerra a sus contrapartidas mutantes. Sus escuadrones de Saqueadores recorrían el planeta en expediciones planeadas para el exterminio de los mutantes. Los Arcturianos normales lograron hacerse con la victoria, erradicando a los mutantes en el siglo XXI de la Tierra.
Aleta era hija de Arcturianos normales, y su padre Ogord era miembro de los Saqueadores. Durante el último ataque sobre los mutantes en la Ciudad Prohibida, Ogord encontró a un bebé aparentemente normal en un antiguo laboratorio genético. Sin que Ogord lo supiera, el bebé era el hijo perdido de dos superhéroes de la Tierra, el héroe cósmico Quasar, y Kismet, creada mediante la ingeniería genética. Al final del siglo XX, extraterrestres establecidos en Marte habían conquistado la Tierra. El ser cósmico conocido como Era había asesinado a Quasar como parte de su plan para desestabilizar el universo, y había secuestrado a su hijo abandonándolo en Arcturus IV. El bebé revivía su existencia una y otra vez en una serie de bucles temporales, siempre comenzando y terminando su existencia en Arcturus IV. Este era el motivo por el que el bebé estaba tan tranquilo, ya por instinto era consciente de haber experimentado esos eventos previamente. Ogord confundió esa tranquilidad por coraje, e impresionado decidió rescatarlo. Ogord y Salaan tenían una hija llamada Aleta, pero no podían tener un hijo. Debido a esto adoptaron al bebé llamándolo Stakar. Sin ser del todo consciente de sus vidas pasadas, Stakar creció aislándose del resto y en un estado de melancolía. Convertido en pacifista intelectual en un mundo militar, avergonzó a su familia al anteponer sus estudios académicos a su entrenamiento militar. Aunque Aleta reprendía a Stakar por sus elecciones, también estaba interesada en los estudios científicos, algo que Stakar admiraba de ella.
Al convertirse en un hombre, Stakar siguió su instinto investigando su destino en la Ciudad Prohibida. En contra de esa absurda misión pero admirando su coraje, Aleta insistió en acompañarle, ostensiblemente para protegerle. Juntos encontraron el Templo del Dios Halcón, perdido durante las Guerras Genéticas y sepultado bajo las ruinas de la Ciudad Prohibida. 
Dentro del templo, Aleta y Stakar encontraron una estatua gigante del Dios Halcón y un almacén de tecnología anterior a la guerra. Stakar y Aleta desconocían que la estatua era en realidad una computadora robótica construida a imagen del Dios Halcón, por antiguos adoradores Arcturianos. El Dios Halcón había sido un ser cósmico de gran poder y tendencias predadoras sobre la naturaleza de la existencia. Debido a sus actos crueles y destructivos, había sido juzgado por otros seres cósmicos presididos por el Tribunal Viviente, y condenado a quedar atrapado dentro de la mencionada estatua como castigo. Aleta y Stakar pasaron meses explorando el templo, y Stakar restauró parte de la tecnología, especialmente un casco de ondas cerebrales para acceder a los conocimientos de los antiguos Arcturianos. Enfurecido, Ogord llevó a un escuadrón de Saqueadores a la Ciudad Prohibida, en busca de sus hijos. Aleta y Stakar discutieron sobre lo que hacer hasta que Aleta se enfureció arrojando el casco de ondas cerebrales de Stakar al Suelo. Al golpear el suelo, el casco liberó un rayo de energía que convirtió a Aleta en un rayo de luz viviente que se fundió con la estatua del Dios Halcón. Esto enloqueció a Aleta, que atrapada dentro de la estatua acabó con la mayor parte de la flota aérea Arcturiana. Escuchando los gritos de ayuda de Aleta, Stakar utilizó el casco para contactar con su mente percatándose de que podía proporcionar la sabiduría necesaria, para que Aleta canalizara el poder del Dios Halcón. 
Stakar se enfrentó a la estatua del Dios Halcón, y convenció a Aleta para que fusionara su mente con la suya. Stakar y Aleta se fusionaron, provocando una explosión nuclear que convirtió toda el área cercana en una capa de cristal. En el epicentro de la explosión se encontraba Stakar, quien primero se convirtió en Aleta, y después ambos fusionados en Halcón Estelar. Stakar era a menudo el aspecto dominante del poderoso Halcón Estelar, con el conocimiento de los antiguos Arcturianos y todos los recuerdos de sus vidas pasadas. Adicionalmente, Stakar y Aleta obtuvieron poderes cósmicos del Dios Halcón, quien aparentemente era libre de nuevo para reasumir su verdadera forma. El Dios Halcón aseguraría haber influido en el subconsciente de Stakar y Aleta para crear a Halcón Estelar, y que éste le redimiera de sus antiguos crímenes. Como Halcón Estelar, Stakar y Aleta compartían una existencia dual, en la que cada uno solo podía manifestarse físicamente en cada ocasión. La consciencia de Stakar controlaba la forma masculina de Halcón Estelar. Cuando Aleta estaba en control, Halcón Estelar se transformaba en un facsímil de la joven.
Poco después de la creación de Halcón Estelar, Ogord intentó reclutarle para que formara parte de la máquina de guerra Arcturiana. 
Halcón Estelar rechazó la oferta y partió al espacio enfureciendo a los Saqueadores, quienes le culparon de haber frenado la expansión tecnológica de su ejército. Esta enemistad empeoró cinco siglos más tarde, cuando una nave Arcturiana contactó con otra extraterrestre, intentando tomarla por la fuerza. Halcón Estelar atacó la nave Arcturiana, impidiendo su intento de piratería. Tras esto, la flota Arcturiana declaró que acabar con Halcón Estelar era su nuevo objetivo primordial.
Halcón Estelar vagó por el espacio durante siglos, ayudando y haciéndose amigos de muchos seres de diferentes mundos. Con el paso del tiempo, los espíritus de Stakar y Aleta se sumieron en la soledad y la melancolía. En secreto, Halcón Estelar regresó a Arcturus, donde le solicitaron al Dios Halcón que les permitiera existir separadamente durante un tiempo. El Dios Halcón accedió, y la pareja se separó en cuerpos independientes temporalmente, viviendo como marido y esposa. Durante ese tiempo, tuvieron tres hijos. Unidos de nuevo en un solo cuerpo, Aleta tomó el control de Halcón Estelar para cuidar a los niños, Tara, Sita y John. Incapaz de ignorar su destino intergaláctico, Stakar recuperó el control de Halcón Estelar para reasumir sus aventuras espaciales. Construyó una base en un asteroide para sus hijos, de forma que tanto él como Aleta pudieran controlar y contactar con ellos durante sus ausencias.
En el año 3007 de la Tierra, el planeta se había liberado del control de los Marcianos y había colonizado otros planetas, alterando genéticamente a los colonos para que sobrevivieran en los mismos. Sin embargo ese mismo año, la Hermandad de los Badoon conquistó la Federación Unida de la Tierra, virtualmente a la población de Mercurio, Júpiter, Plutón y Centauri IV. También aniquilaron y esclavizaron a la mayor parte de la población de la Tierra. Como respuesta, Halcón Estelar protegió y ayudó en secreto a tres luchadores por la libertad. Estos eran el último Joviano Charlie-27, el último Pluviano Martinex, el último nativo de Centauri Yondu, y Vance Astro, humano astronauta de mil años edad y poderes psicoquinéticos. 
Halcón Estelar manipuló varios eventos para que los cuatro fundaran los Guardianes de la Galaxia, sin que estos fueran conscientes de su existencia y ayuda. Con ayuda de los Defensores de la era moderna de Tierra-616, los Guardianes lideraron a la humanidad para que derrotara a los Badoon. Durante esa misión final, Halcón Estelar reveló su existencia uniéndose a los Guardianes de la Galaxia, siendo esencial en la expulsión de los Badoon de la Tierra.
Los Guardianes se reorganizaron como equipo de exploradores espaciales. La personalidad arrogante y reservada de Stakar le alienaron de sus compañeros, pero Aleta fue querida y respetada cuando comenzó a manifestarse entre ellos. Tras reclutar a Nikki, última superviviente de Mercurio, los Guardianes se enfrentaron a los Saqueadores de Arcturus, liderados por el ya Alto Comandante Ogord. Éste secuestró a los hijos de Stakar, les transformó en seres que absorbían energía, y les controló mentalmente enviándoles a asesinar a Halcón Estelar. Los Guardianes frustraron el plan de Ogord, pero los niños perecieron cuando el proceso de conversión aceleró su envejecimiento. Stakar y Aleta quedaron devastados, y el dolor de Aleta terminó por convertirse en resentimiento hacia Stakar, a quien culpaba injustamente de lo sucedido. También estaba harta de las raras ocasiones en las que Stakar le cedía el control sobre Halcón Estelar, permitiéndola vivir en forma física. 
A pesar de esto, Halcón Estelar permaneció con los Guardianes, participando en una misión que les llevó a la era moderna de Tierra-616. Allí se aliaron con los Vengadores para enfrentarse al ser de gran poder cósmico conocido como Korvac. Durante esa misión fueron declarados miembros honorarios de los Vengadores. Tras varias aventuras con otros de Tierra-616, como Spiderman, la Cosa, Ella, y Dragón Lunar, los Guardianes regresaron al siglo XXXI de la Realidad-691.
Cuando el derrotado Korvac transportó su conocimiento cósmico y poder a través del tiempo, este se manifestó en sus ancestros. De allí, fue reencarnándose a través de la era moderna de Tierra-616, hasta el siglo XXXI de la Realidad-691. Los Guardianes siguieron el rastro de estas manifestaciones cósmicas hasta el año 2977. Allí se enfrentaron al nuevo padre cósmico de Korvac, Jordan Korvac, quien falleció cuando un Korvac en forma de bebé heredó su antiguo conocimiento y absorbió el poder de su padre. Renacido, Michael Korvac fue derrotado y despojado de sus poderes, y Aleta convenció a los Guardianes para que no mataran al bebé, algo que habían considerado para impedir los futuros crímenes de Korvac. Tras esto, Vance Astro propuso que Aleta se convirtiera en líder oficial de los Guardianes, y el líder del equipo, Martinex, estuvo de acuerdo. Aleta se sintió feliz por primera vez en mucho tiempo, ante esta decisión.
Sin embargo, el rencor de Aleta creció debido a la perdida de sus hijos, y su confinamiento con Halcón Estelar. Su rencor se convirtió en un odio fanático, en parte debido a la influencia subliminal del demonio Mefisto. Este había declarado a Aleta su objetivo, ya que estaba destinada a convertirse en la nueva mentora del Protegido, un niño de gran importancia cósmica. Deseando controlar al Protegido, eliminar la posible interferencia de Aleta, y considerando a Stakar como obstáculo clave, Mefisto manipuló las emociones de Aleta para separarla definitivamente de Stakar. 
Durante una batalla contra los extraterrestres Stark, Mefisto también provocó que los cuerpos físicos de Stakar y Aleta quedaran separados permanentemente. Dicha separación física tuvo lugar mucho antes de lo que había ocurrido en las encarnaciones previas de Stakar. Durante esa misma batalla, Aleta mató accidentalmente al Teniente Darkeyes de los Stark, lo que la dejó traumatizada. Esto se debía a que siempre había luchado para rechazar la educación militar despiadada que había recibido en Arcturus.
Físicamente separada de Stakar, Aleta se reveló declarando que su matrimonio había llegado a su fin. Tras esto, inició un romance con Vance Astro, quien no tardó en proponerle matrimonio, convirtiéndose en su prometido. Mientras tanto, funcionado como Halcón Estelar en solitario, Stakar comenzó a disiparse mientras su gran conocimiento se erosionaba. Aparentemente su separación de Aleta era la causa, pero Mefisto había provocado el deterioro de Stakar como parte de su plan para enemistar a Stakar y Aleta. Aleta se enfrentó a la hija de Mefisto, Malevolencia, para ejercer su derecho a convertirse en mentora del Protegido. Forjó un vínculo con el Protegido, intentando ofrecerle un asesoramiento positivo. Aleta llevaba ventaja en su batalla final contra Malevolencia, hasta que un desesperado Stakar, que casi se había desvanecido por completo, la absorbió una vez más a la fuerza para salvarse. Esto dejó el camino libre a Malevolencia para convertirse en mentora del Protegido.
Los Guardianes expulsaron a Halcón Estelar del equipo por lo ocurrido. 
Halcón Estelar se había transformado en na forma más oscura física y emocionalmente, debido a la absorción forzosa de Aleta. Las consciencias de Stakar y Aleta ejercían control simultáneo dentro de Halcón Estelar, y podían hablar a través de su cuerpo con cualquiera de sus voces. Stakar ejercía en control la mayor parte del tiempo, pero Aleta luchó para recuperar el control, provocando un intenso dolor a Stakar en el proceso. Con el paso del tiempo, Halcón Estelar regresó con los Guardianes de la Galaxia, aunque solamente Aleta seguía considerándose miembro del equipo. Con el paso del tiempo, Aleta logró recuperar el control sobre Stakar y se hizo con el poder de Halcón Estelar. Logró separarse físicamente de Stakar una vez más. Convirtió a Stakar en un bebé y lo envió atrás en el tiempo, a la Ciudad Prohibida de Arcturus, para reviviera su existencia una vez más.
Aleta regresó con los Guardianes como la nueva Halcón Estelar, reasumiendo su romance con Vance al principio. Sin embargo, son tardó en convertirse en fría y distante debido a la responsabilidad y superioridad que experimentaba como la nueva Halcón Estelar. Llegó a considerar un romance con Heimdall, su aliado Asgardiano, cuando ambos se unieron contra Rémora y Loki. Consideraba que Heimdall, más cercano a su nivel de poder, era una pareja potencial. 
Sin embargo, ambos se separaron tras la misión. Con el paso del tiempo, Stakar regresó como Halcón Estelar, renacido de nuevo con todo el conocimiento y poder. Presumiblemente, había buscado a Aleta en la Realidad-691, tras vivir otra versión de su vida en una línea temporal alternativa. Aleta atacó a Stakar hasta que el Dios Halcón decidió intervenir, avergonzado y harto del continuo enfrentamiento entre sus dos campeones. Fusionó sus manos de forma que se vieran obligados a trabajar y cooperar juntos. Muy a su pesar, Aleta y Stakar operaron de esta forma, hasta que el Dios Halcón reconsideró su decisión, decidiendo otorgar el poder de Halcón Estelar solo a uno de ellos. Al percatarse de que el poder erosionaba su humanidad, Aleta renunció al poder voluntariamente, aunque conservó sus poderes lumínicos como regalo del Dios Halcón. También fue capaz de perdonar a Stakar por la muerte de sus hijos, pero declaró que ya había olvidado como amarle, reafirmando su devoción hacia Vance Astro. Stakar abandonó a los Guardianes como el único Halcón Estelar.
Aleta y Vance reasumieron su romance. Sin embargo, cuando Vance quedó nuevamente atrapado en un uniforme de contención creado por el Todopoderoso, se enfrentaron a dificultades iniciales. El uniforme de Vance parecía estar dotado de vida y Aleta se sentía asqueada por esto. 
Como líder de los Guardianes, Vance se alió brevemente con el asesino marciano conocido como Ripjak, para enfrentarse al ser cósmico conocido como Bubonicus, capaz de extender todo tipo de enfermedades por la galaxia. Aleta y la mayoría de los Guardianes se mostraron en contra de dicha alianza, y votaron para decidir disolver el equipo temporalmente De esta forma reconsiderarían su futuro, y se volverían a reunir para celebrar elecciones y escoger un nuevo líder. A pesar de votar en contra de Vance, Aleta permaneció junto a él para ayudarle a examinar su uniforme y reconstruir su relación, teniendo éxito en ambos propósitos. Las pruebas sobre el uniforme probaron que no estaba dotado de vida, y tampoco era peligroso. Los Guardianes volvieron a reunirse bajo el liderazgo de Charlie-27, y viajaron atrás en el tiempo para prevenir la invasión de la Tierra a manos de los Marcianos en el año 2001. Sin embargo, los Guardianes eran conscientes de que probablemente solo serían capaces de crear una divergencia, una línea temporal alternativa en la que los Marcianos nunca hubieran conquistado la Tierra. Los Guardianes tuvieron éxito pero Wormhole, su enemigo Inhumano, les envió a una distorsión espacio temporal. Aleta fue uno de los Guardianes que reapareció en la era moderna de Tierra-616, rastreando una anomalía temporal y enfrentándose a los Nuevos Guerreros. 

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